domingo, 2 de septiembre de 2018

Piensas que piensas lo que otro piensa




Cómo hay gente que disfruta tanto de las nuevas tecnologías, y claro, no es para menos, porque ahora hay cosas que ni siquiera soñábamos en nuestra juventud de los años 70. Las fotos... tenías que esperar diez días para ver qué salió y qué no salió; o si se veló el rollo entero y adiós, todo perdido. Las fotos en blanco y negro eran las más comunes y más rápidas... uno o dos días después podías tenerlas. Vídeo no había, si eras un afortunado que poseía una filmadora tenías que esperar un mes para ver el (a veces desastroso) resultado de tres minutos de filmación, sin sonido, por supuesto, aunque sí a colores. Claro que para verlo necesitabas una sala oscura, un proyector y una pantalla, además de un público que quisiera apreciar tu exhibición, porque verlo solo no era muy agradable.

- ¡Ese es Fulano!

- ¿Dónde? ¿Cuál?

- Ya pasó... no se le ve tanto...¡la mamá de Mengano! ¿Viste...?

- No, yo vi un caballo...

Y así era toda la función, tratando de identificar personas o cosas en unas imágenes temblorosas, mal enfocadas y en constante movimiento; del sujeto o de la cámara. Y eso era emocionante, verse a uno mismo en el cine... o a los conocidos.

Hoy tenemos un estudio cinematográfico y laboratorio fotográfico en la palma de la mano. Una maravilla. Tenemos facilidades para imprimir en casa lo que antes requería de una imprenta.
Guardamos miles de grabaciones de canciones en un simple pendrive; películas, documentos, lo que sea. Y paradójicamente, pese a tantas facilidades, somos más uniformes y predecibles que antes, estamos más controlados, y a la mayoría ni le importa, mientras le funcionen los aparatos, todo bien.

- Amorcito... estoy llegando...

Claro, así el otro tiene tiempo para vestirse y salir. Y eso que no estoy tocando el asunto del GPS y sus incalculables derivaciones. No hay nada que hacer, este ya es otro mundo.

Lo que más diferencia a estas dos épocas que menciono, es el uso y hasta el desperdicio que se hace hoy de la tecnología. En fin, cada tiempo es un tiempo con sus luces y sus sombras. Hoy la comunicación es prácticamente permanente e ilimitada.
La lectura tenía un lugar de privilegio en la formación de las personas, no hay duda que antes la gente era más culta, y ahora se cuestiona el saber y se prioriza el pragmatismo frío, simple y llano. Los libros están allí, muchas veces gratis, y nadie lee. Se escucha decir algo como esto: Si soy ingeniero informático ¿para qué me sirve la historia, la filosofía?
Aparentemente no las necesita, pero es precisamente por eso que no se distingue entre lo cierto y lo falso, y en cuanto a política, los libros han sido sustituidos por los memes, al punto que ya no se puede tener una conversación seria con nadie, y lo peor, el fanatismo reemplaza a la convicción.
Porque una cosa es estar convencido de algo por criterio propio y otra cosa es ser manipulado, lo cual se hace cada vez con más facilidad y menos refinamiento, porque hay gente que se cree cualquier cosa, y es así porque no tienen un bagaje cultural para contrastar las informaciones. O sea que no solo les dan gato por liebre, sino que les meten la rata sin mayor disimulo.

- ¿Ah, si? Y usted se cree que sabe mucho...

- Mucho no; pero sí lo suficiente para captar los engaños más burdos que algunos creen y reparten como las violeteras del canto español: 

Como aves precursoras de primavera, en Madrid aparecen las violeteras; y como cuervos presagiando la nueva esclavitud, en facebook (y en whatsapp, etc) aparecen los manda-memes.



Podrido estoy, y no me compadezcas


Sintiendo que piensas lo que otro pensó
me mandas el meme que otro te mandó,
la pura verdad me tienes podrido,
y el que ayer mandaste, ya me los infló.

Con memes, con posts, con zonzos videos;
te sientes un capo, audaz, preparado;
yo solo pregunto si no has reparado
que son despistados, y eres uno de ellos.

Te llega la cosa ya bien masticada:
letras de colores, fotos, multimedia;
y así le das clic a cualquier cagada.

A las cojudeces dales su frenada,
porque hay "pensadores" que producen mierda
y a otros castigan que no han hecho nada.
~

A todos acosan de día y de noche;
en la cama, el baño, sala o comedor;
hay veces que hacen pasar tanto roche,
no saber si vibra o viene un temblor.

- Estoy hasta el cuello con tantos mensajes.
- Alégrate cumpa ¡tienes internet!
- Estoy re-podrido, así como ve.
- Debe agradecer tantas amistades.

¡Ah carajo! entonces yo soy el ingrato,
¿Merezco el repudio, el triste abandono,
que me dejen solo, hambriento y calato?

No querido amigo, sígueme jodiendo,
amiga del alma, jamás te cuestiono,
porque al fin y al cabo, termino riendo.
~

domingo, 26 de agosto de 2018

"El concordancia y otros hierbas"



Don Quijote leyendo este blog




El título es una muestra de la grosera fealdad que surge ante la falta de concordancia entre los elementos de la frase u oración. A continuación otros ejemplos encontrados en la vida real:

A cada "peregrinante" que recorren, a cada fiel que aman al señor...
La vigilancia masiva podrían convertirse en norma.
Alguno de estas bandas están operando en...
Anuncia que este sábados se realizarán...
Y la última que encontré: Mala consejera es el rencor ¡Auxilio!

Fueron escuchados o leídos por allí, sin buscarlos, caen como pedrada en el ojo si estás leyendo, o en los ... tímpanos si lo estás oyendo.
¿Por qué es tan difícil para algunos entender lo que es la concordancia.? Me atrevo a decir que es por una combinación entre círculo vicioso y falta de buena lectura. Porque si escuchan hablar así y no tienen otra fuente de información acerca de cómo se utiliza el lenguaje, entonces pasa eso: hablan como el culo y escriben como el orto.

- ¡Grosero!

- Sería grosero decir "hablan como el culos y escriben como la orto".

Porque es una grosería expresarse así, aunque estemos viviendo en el moderno oscurantismo, tampoco hay que exagerar ¿no? Es algo así como explicar que si hay UN animal: come; si hay DOS animales: comen.

- ¿Y si ninguno de los dos tienen hambrenes?

- Entonces, ahí sí que se jodímonos.


Si hay UNA multitud: aplaude, y si solo hay dos o tres espectadores: aplauden. Porque son varios y LA multitud es UNA.

- Me pica el ojos...

- Ráscate la orejas.

Alguien dirá, y con razón: ¿Esta página es de cultura? No parece oiga, porque está mezclando todo. Ya no se sabe cuál es el mal ejemplo y cuál el bueno. Siendo así, les informo que si buscan buenos ejemplos vayan a esta página, acá están en el lugar equivocado, porque ya me salió el lado malo y las ganas de jorobar y no sé si con estos versos se me quitan.




Soneto para tu ojos


No me mire con su ojos
que se me altera la nervio
mejor la cedo el asiento
que la señora está cojo,

el cojinova fui yo
porque ella nomás se hacía
ya se quedó con el silla,
no era zonza y me ganó;

con lo que nadie contó
es la angosto de la falda
que al sentarse reventó,

se fueron todo el miradas
a lo imponentes muslón
que nunca será olvidadas.
_

- Oiga, esa soneto es un c_gada.

- Sí. En eso estamos de acuerdos.
_

domingo, 12 de agosto de 2018

Destruyendo el idioma


¿ALGUNES?


Ustedes, está bien... pero nosotres, elles, todes, algunes, diputedes, cocineres... ¡no jodan!
Ese es el nuevo enfoque de idioma políticamente correcto según cierto sector inubicable, perdido y desorientado, o de algún Movimiente Igualitarie. ¿Qué pasa con las señoras y señoritas? ¿Será solo una moda o de verdad se sienten disminuidas?
Que todos tenemos derechos es algo que nadie discute, como personas y seres humanos que somos, y si el lenguaje, por cuestiones de economía y pragmatismo engloba a los dos sexos en una sola palabra, no es para que se pongan bravas, es así que se habla y se escribe, no teman perder su sitial en la escala humana. Por qué ese nerviosismo, por no decir por qué esas ganas de ... bueno, eso.

- Es que a veces las maltratan y hasta las matan.

- Sí, y para eso están las leyes que ya tenemos, no se necesita agregar ni modificar nada, solo cumplir con las que hay y de manera estricta. Como debe ser y parece que no es.

Ese campo es bastante delicado, y ya algunas habrá que desconfíen de mis intenciones, pero les aseguro que no tengo otro propósito que tratar de parar, quién sabe si a tiempo, esta nueva moda o idea de no usar el masculino, que generalmente termina con la letra O, ni el femenino que termina con la A, sino, vaya uno a saber para qué, cambiarlas por la E. Así "todes contentes", esa sería la finalidad de tan estrambótico cambio que no tiene ni idea de que más es lo que perjudica que lo que ayuda, porque será un desastre para el bello idioma español.

No lo estaba tomando muy en serio hasta el día de hoy, en que casualmente me topé con un converso extremista que usa ese alucinante cambio con tal desparpajo que me quedé lelo, o lele, si quisiera que el susodicho no me acuse de machista. 
Con toda calma y audacia se atreve a escribir por ejemplo: "Y todes podemos decir...", "legisladores y funcionaries", "acostumbrades", "les diputades", "les candidates", así, sin asco y sin anestesia... también escribe "que nadie se haga le bolude" en lugar del conocido "no se haga el boludo" que todo el mundo entiende. A mí  me agarró desprevenido y se me saltaban los ojos y los sesos de pensar que para estar a tono (o a tone) me tendrían que saltar los ojes y los seses... ¡No, por favor!
Si no me creen, aquí está el artículo.

Bastante jodida está la lengua con los errores ortográficos y de concordancia en que naufragan hasta los doctores (aquí sí está bien la E) como para agregarle este tipo de dificultades gratuitas que al final no van a salir gratis ni baratas, sino que nos van a costar un hueve o un tete... ¿se entiende? porque si no se entiende ya no es culpa mía sino de la intrusa letra E.

Entonces, y en viste de le que dije... ¡qué enrede! aquí va:





Le Sonete


Te dedique estes verses delicades
esperando que les leas de corride,
y si al fin no se entiende lo que digue,
mi culpa no será, tú bien lo sabes.

Ese afán de romper lo masculine
se lo pueden guardar bien en el orte,
que si solo ese desee está en su norte
trataremos de que no nos contamine.

No nos hagan odiar la letra E
metiendola allí donde no encaja,
a la fuerza, con la mano o con el pié;

quien respeta el idioma no comete
esa falta y tampoco se le cuaja
confundir nalgatorio con cachete.
~