jueves, 20 de marzo de 2014

Sobre lo explicable y lo inexplicable.

Posando con Platón: Neruda, Sábato, Hesse, yo y Cortázar.

CONVERSACIÓN DE POETAS

   (Explicar o no explicar: he allí el dilema...)


Como bien dice mi colega de Poetas Inmortales: el poeta no tiene que dar explicaciones sobre lo que escribe... me gustó; y como soy espontáneo mi primer pensamiento fue, más en broma que en serio:


    - ¡Claro que sí, pá qué entonces uno es el poeta!

Por supuesto que quien escribe poesía no tiene que dar explicaciones, pero principalmente porque éstas no deberían ser necesarias; si tu poesía no se entiende y la tienes que explicar, entonces es muy escasa la probabilidad de que sea sentida, compartida. Si no se explica sola, entiendo que puede ser por dos posibilidades: está mal escrita o está mal leída; o sea que llegó a quien no debía haber llegado. Que se entienda y aún así no guste, ya es otra cosa; aceptación y resignación... total, no podemos agradar a todos.

Una vez escribí:


Si se complica la rima
meto cualquier cosa: china
y no me estiren la jeta1 
que aquí yo soy el poeta.


Se trata de un chiste sobre esa discutida libertad, donde me propuse hacer notar que en todo hay limitaciones y matices; tengo que explicarlo por si no se notó al momento, lo cual me pone justamente en la posición de dar explicaciones... ¿Qué pasa? ¿Dudo de que esté bien escrito y expresado? ¿O dudo de la agudeza del probable lector que no llegue a captar la gracia? ¿Entonces, en qué quedamos? Como dicen que Platón decía que Sócrates había dicho: 

Sólo sé que nada sé, y si sé que nada sé, pues entonces ya algo sé”... 
 

Y yo espero que Platón 
pueda ser bien entendido,
y así de pasada yo
por haberlo repetido.





Explicar o no explicar: he allí el dilema... que por suerte no atormentó a Hamlet porque de lo contrario la obra no se acababa nunca, quién sabe si es más fácil ser sin tener que explicar, que explicar sin ser; ésto último lo vemos todos los días, con tan funestas consecuencias.



¿Dónde estuviste, tunante,
que me cansé de esperarte?
¡Dijiste que donde Alberto
pero sé que éso no es cierto!



Aquí por ejemplo, ya te pescaron, entonces estamos todos de acuerdo en que es mejor no explicar nada, por lo menos hasta recabar mayor información acerca de lo que sabe, supo o podría saber la respectiva interpeladora; que te interpela y si te descuidas también te pela, sino pregúntenle a


a mi amigo Sebastián,
que donde las dan las quitan,
pero a veces sólo quitan
y ya nunca más te dan.



No son éstas la únicas situaciones embarazosas en que es mejor no explicar, hay más y la imaginación se queda corta, y hablando de corta, ésa es precisamente una de las cosas más difíciles de explicar, y puede haber interesantes variantes sobre el mismo tema, porque no es lo mismo que te hagan la observación: la tienes corta... a que te conminen severamente: ¡¿Por qué está corta?! - El primer caso te puede avergonzar, y nada más, a no ser que sufras de complejo de inferioridad y te jodan la performance per secula seculorum... comprensible; pero en el segundo las consecuencias pueden ser más dramáticas todavía; si bien hay cosas que es mejor no explicar; en ciertos casos es conveniente tener argumentaciones preparadas de antemano, pensadas con calma en momentos tranquilos, entonces, cuando te mandan la pregunta a boca de jarro, ya tienes preparada una respuesta ideal y sobre todo convincente, por ejemplo:


    - Me agarró un aire cruzado saliendo de la oficina – No te va a creer, pero por lo menos ya tienes tema de discusión. Algo es algo.



- ¿Qué te pasó Fortunato
que la traes tan pequeña?
Tú no eras así de ñato...
¿dónde hiciste la faena?

- Fue un aire que me agarró
lo que hace que yo me apene.
- Pena te dará que yo
agarre y te la cercene.


No es bueno tener tijeras ni cuchillos en el dormitorio

Y ni se te ocurra mencionar que el aire cruzado ése que te sorprendió tenía buena delantera y mejor retaguardia, menos aún comentar que te hizo ojitos chinos y te fuiste detrás, tratando de descubrir si era profesional o amateur; porque allí sí que pierdes toda posibilidad de salir airoso del pleito.

Más consejos sobre este tema podrán encontrarlos en mi manual que saldrá a luz próximamente; está aún en discusión el título del mismo:



Manual del caballero andante
Manual del caballero rampante
Manual del conchudo
Manual del sinvergüenza
Manual del macho urbano
Manual para hacerla bien
Manual para seguir haciéndola
Manual para lo que te jedi
Manual para Manuel
Manual de manuales
El Manual
etc



Podría tener también un nombre ficticio, con la finalidad de ocultar su verdadero contenido, hacerlo mas manuable y protegerse de miradas indiscretas, aquí igualmente hay mucha incertidumbre en escoger el nombre:


Cómo clavar tranquilo
Atornillando seguro
Cómo la pongo
Vacunas a domicilio
Arte culinario
Consejos del señor Beteta
Comerse a la reina
Cuidados con el alfil
Guía para taladrar
Manual del perro
Estrategias de cacería
Escogiendo la presa
Cogiendo y escogiendo
etc.



Por éso el tema de las explicaciones puede ser tan complejo que se necesitarían muchos tomos para dilucidarlo, y al final quien sabe si no quedamos en las mismas que al principio, como me pasó con El juego de los abalorios de Hermann Hesse, que te tiene en pindingas por más de 530 páginas y al final, aunque no puedes reclamar por la interesante lectura, no terminas de entender lo que quiso explicar el gran novelista, y ni  sabes qué pasó. ¡Ah... las explicaciones!


    - Tal vez deberías volver a leerlo.
    - Claro... un día de éstos.
    - Y sabes... tu artículo está también confuso y hasta ahora no se saca nada en claro.
    - Gracias... esa comparación con mi admirado Hermann me halaga.
    - Más bien diría con Cantinflas.
    - No importa, igualmente es otro grande de la filosofía. Halagado sigo y quedo.

~ o ~


1Estirar la jeta: Poner mala cara, desaprobar algo.

3 comentarios:

  1. Manual del perro, que buena, no paro de reir.

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  2. "Como dicen que Platón decía que Sócrates había dicho: " Uy carijo, complicado... para ejercitar la cabeza.

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