jueves, 31 de diciembre de 2020

Décimas de Año Nuevo



Cerca de medianoche


I

A este año lo despedimos

con esperanza y urgencia

¡si le tuvimos paciencia

y confinados vivimos!

aunque no todos tuvimos

las mismas dificultades,.

pues no somos tan iguales

como hubiéramos creído

Que el año dos mil veintiuno

no nos sea inoportuno.

 

II

¿Por qué iba a ser mejor?

Porque si este trae cola,

y como impulso de bola,

podría hasta ser peor.

No quiero aguar el fulgor

de la ilusión colectiva

con esta rima alusiva

de la que soy el autor.

Voy a desear feliz año,

que a ninguno le hace daño.


III

Que vengan pues los abrazos,

no se puede... la distancia,

¡pero caramba qué vaina!

entonces menos los besos

¡y qué contagios son esos

a los que tememos tanto!

yo estoy curado de espanto,

hasta ahora sigo ileso.

Y bueno, estamos mejor

sin compartir el sudor.


IV

Que si el color del calzón,

que la vuelta a la manzana,

que mirar por la ventana,

todo tiene una razón;

aunque es solo la ilusión

de sentir que el calendario

-de algún modo imaginario-

nos va a cambiar el guión.

Ojalá que así suceda,

y que sea para bien.

~

domingo, 27 de diciembre de 2020

Gobierno transitorio, Ética y Religión Parte II

Agnóstico con esperanza


Primeras lecciones de religión en América

Han quedado algunas dudas y cabos sueltos en la publicación del 29 de noviembre; ya casi un mes; acerca de la enseñanza del curso de Religión en los centros educativos del país (Perú) lo cual me exige algunas precisiones y aclaraciones. Se dice que las segundas partes nunca fueron buenas, y eso puede ser verdad cuando solo se quiere aprovechar del éxito logrado, lo cual no es el caso del presente artículo ya que éxito no hubo y si la primera parte dejó dudas tal vez esta las aclare y también puede que deje algunas más.

- ¿Entonces para qué..?

- ¿Sabe usted lo que es compromiso? Pues por eso.

Para que se haga más fácil entender los argumentos, creo necesario definir mi posición personal en cuanto a este asunto,  y no porque me considere importante sino porque el lector tiene el derecho de saber a quién está leyendo: me puedo definir como agnóstico, esto es: Persona  que no niega la existencia de Dios, pero considera que no está al alcance humano saberlo. No es lo mismo que el ateo que simplemente niega que exista Dios. 

Yo me ubico como agnóstico deísta, porque creo que debe existir un Dios (o varios, eso ya escapa al conocimiento del agnóstico y por ende al mío también)  pero no acato las creencias de ninguna religión. Pienso que Dios creó el universo y sus leyes (que las religiones no conocen del todo) y por eso mismo no creo en los milagros, porque un milagro significaría que Dios transgrede sus propias leyes.

- ¡Pá eso es Dios, pé!

- ¡Ah... no me diga!

Eso en cuanto a mis creencias, que no son ninguna revelación divina ni tengo intención de fundar alguna iglesia o de ir por el mundo predicando bienaventuranzas, son cosa íntima y personal que a nadie interesan. Opino que las cosas del espíritu tienen que ser guardadas muy dentro de uno, no son para andar pregonándolas sin que las pidan, como tampoco es justo negarse a compartirlas si un espíritu afín desea acercarse para saber, conocer o aprender.

- Entonces cree en Dios... ¡Tiene fe! ¡Tiene ociosidad mental y dejadez intelectual!

- No... no tengo fe, solo tengo esperanza.

Como dice el dicho que "la esperanza es lo último que se pierde", es así que esta permanece aún después de haber perdido la fe. 

Por eso me parece una deslealtad y un aprovechamiento injusto pretender utilizar el sistema de enseñanza de un país, peor aún si se trata de las escuelas del Estado, para adoctrinar a niños que no tienen todavía el criterio para discernir qué está bien y qué está mal. Eso es confundirlos o engañarlos.

¿Por qué digo que confundirlos o engañarlos? Me refiero en este caso a lo que nos interesa por ser más cercano: el adoctrinamiento pseudo-cristiano. Seré breve, y aclaro que si yo tuviera que elegir una fe, escogería sin duda el Cristianismo, pero no el catolicismo ni otra secta parecida; y esto independientemente de que Jesús haya existido o no, porque aún así el Cristianismo existe y es real.

Algunos ejemplos.

- Se adoran imágenes, se rinde culto a la Virgen, se reza a los santos, se supone que Dios es el mismo en el antiguo testamento y en el nuevo. Se ocultan traiciones, incestos y cobardías varias; se justifican crímenes de diversa índole todos contra inocentes, en fin, si a algo se le puede llamar mentira es justamente a eso, y pensar que dicen que Jesús dio la vida para enseñar ciertas coas que no han aprendido ni quieren hacerlo. 

- Dicen que la Biblia es fuente de toda verdad, pero no promueven su lectura sino la del catecismo, obra menor y tan humana como la otra, por cierto, solo con algunos siglos de diferencia.

- Se sabe que son diez los mandamientos que Dios dio a Moisés, pero se enseñan solo nueve. El segundo dice que no haremos imágenes para adorarlas, y lo quitaron... entonces, para que no sean nueve, desdoblaron el último en dos partes y ya ¡Diez otra vez!

Hay mucho más que criticar, pero el verdadero problema está en que tenemos un acuerdo (¿secreto?) con el Vaticano donde nos comprometimos (¿quiénes?) a "enseñar" la religión católica en los colegios y escuelas de la república.

Jodidum est.

PRIMERA PARTE

jueves, 24 de diciembre de 2020

Noche de Navidad

Ojalá todos puedan tener cena

Cena de Navidad


Que si será pavo o pollo,

vaca o chancho, lo que sea,

porque en esta noche buena

podemos comer de todo.


El que tiene mucho, invita

a quien con hambre recibe;

está también el que pide

y el avaro que lo evita.


Que no somos tan iguales

algunos quieren creer,

pero no es difícil ver:

somos tales para cuales.


Hace rato que no nace 

Jesús en los corazones,

aunque alguien aún lo pone

en algún pesebre que hace,


y muy campante se luce

como auténtico pagano,

come y bebe con dos manos

hasta que se va de bruces.


¡Qué viva la Navidad

y que venga el año nuevo!

a nadie le importa un huevo

lo que pasa de verdad,


no importa, si está muy feo

lo que viene y se avecina,

la alegría nos arruina

tomarnos la cosa en serio.


¡Vengan pues, cuetes y bombas,

vengan tragos, vengan tortas,

vengan flacas, vengan gordas,

vengan yeguas, vengan potras!


No sé a cuántos jorobe,

total, hago lo que puedo,

así contento me quedo

colocando un pobre adobe.


Pues este simple poema

ya me deja más tranquilo:

mi aportación navideña

es este humilde ladrillo.

~