lunes, 5 de octubre de 2026

AVISO DE INTERÉS



No sé si este título sea el más adecuado para lo que quiero comentar, me refiero a que hay gente, quién sabe si no somos todos iguales, que le pone un límite a su dignidad. Por ejemplo, hasta qué cantidad de dinero puede uno rechazar a cambio de venderse; qué tan buena posición debe tener ese pretendiente grosero o desagradable para ser considerado conveniente; qué tanto miedo se ha de tener para abandonar los principios o qué tan justa consideramos una causa para permitirnos hacer trampas para lograrla, utilizando la mentira, la calumnia y hasta la injusticia.

Eso se ve en todas partes, personas que dicen defender causas loables, nobles, pero que para ello no dudan en recurrir a cualquier artimaña indigna, aún a sabiendas, porque consideran que lo que están defendiendo es tan enormemente justo que las pequeñas o grandes injusticias utilizadas para conseguirlo no le hacen mella. Pero se equivocan, porque faltando a eso mismo que dicen defender, se convierten en lo contrario de lo que pregonan.

Esto se ve también en lo cotidiano, en el trato con personas cercanas

Los hay mal informados y los hay muy bien, demasiado bien, informados.

El festival de bajezas que se ve en política incluye una variedad y profundidad de infamias que es difícil no sentir lástima y asco. Si vienen de gente extraña se supera con más facilidad que si vienen de gente conocida y sobre todo de gente que uno ama o aprecia. Es duro ver que aseguren cosas que saben que son falsas y no les importe hacerlo. Me ha sucedido que al informarle a alguien en privado que lo que ha publicado es falso, me responde que sí lo sabe pero que la situación lo justifica, que eso hacen los otros, o cualquier excusa que deja muy mal parada la dignidad y el respeto por sí mismo y por los demás.

Así, hacen que el mundo sea lo que es.

Porque ya no se trata de confrontar ideas y buscar juntos el mejor camino, sino de destruir al otro, no importa si se miente, se calumnia o se fabrican elementos pasando por encima de la dignidad de las personas y destrozando la propia. Es una verdadera pena ver a qué niveles de bajeza se puede llegar alegremente, como jugando y divirtiéndose dirán algunos, como enterrando lo que nos queda de decencia decimos otros.

Se comparten vídeos demostradamente falsos, incluso antiguos, pero se siguen utilizando a sabiendas o desde la ignorancia.

Se difunden afirmaciones interesadas aunque los propios testigos afirmen lo contrario.

Se repiten términos y palabras hasta vaciarlos de contenido, se tergiversa, se falsifica, se difama... se hace lo más vil para defender lo más noble ¿Es que la verdad necesita de la mentira? ¿Es que la democracia necesita de la tiranía? ¿Es que la justicia se consigue con injusticias? ¿Es que la paz y el amor se imponen con la violencia? Hay democracias que asustan porque no son tales; el abuso y la desigualdad disfrazados nunca serán sino eso mismo: abuso y desigualdad. Democracia es otra cosa, y nunca la hemos tenido.

~

martes, 29 de septiembre de 2026

La gran decepción


Hace ya algunas semanas escribí este poema, como las cosas no están para chiste, se me olvidó y lo dejé por allí, hasta hoy, que revisando en el desorden, lo encontré, y ya que está pues lo comparto. Sabemos la gran decepción que significa la inmerecida presidencia de la señora K, y por eso lo digo así: 


Juan Gargurevich


Llegó la señora K

a la cuarta, la vencida,

o mejor la retorcida

porque "ganó" sin ganar.


Hasta le tenían miedo,

parecía una amenaza,

pura maldad, matonaza,

y rápida como un pedo.


Tantos años de ventaja

en campañas y chanchullos,

en mordidas y chamullos,

en cocteles y marmaja.


Secuestro de instituciones

y compra de congresistas,

mañas con grandes juristas,

negocios y comisiones


y hasta mil huevadas más

que de contarlas me agoto,

y le salió como el poto

porque se fue para atrás:


es una gran decepción

para amigos y enemigos

y todos somos testigos

de su diario papelón.


Oculta estaba mejor,

en la sombra guarecida,

como una astuta bandida

generaba algún temor.


Pero ahora... ¡por favor!

si no sabe ni leer,

mucho menos proceder

como dicta la razón.


Le atraen los oropeles,

las fiestas, las reuniones,

los masajes con panzones

y los coros de peleles.


¡Y así no es pé, presidenta!

solo sirves pa la joda

y aunque vistas a la moda

se te nota lo grupienta.


Si de pronto no les sirves

pa presidir el saqueo

te van a sacar bien feo

los mismos que hoy te asisten

(¡Cuidado que te desvisten!)

~°~ 

domingo, 20 de septiembre de 2026

Educado y bien formado






Educado y bien formado

(Poema satírico)


Tuvo todo para ser

educado y preparado

inteligente, leído,

culto, digno y bien formado.


Tuvo padres instruidos,

creció entre libros y clases;

buen colegio, buenas bases;

una familia de bien.


No creció en un triste monte

ni en un sufrido arenal

le tocó en suerte morar

en barrio residencial


Televisión, Internet;

PC, tablet y un Iphone,

cine, paseos y bailes,

y revistas a elección.


Nada podía faltar,

nada podía fallar...

y sin embargo salió

cerrado, bruto y simplón


Se cree muy preparado

y hace gala de su ingenio

bastante pobre por cierto:

infantil, poco pensado.


Sus opiniones prestadas

de cualquier triste influencer

lo llevan siempre a perderse

en discusiones forzadas


Adiós a la coherencia

nunca más causalidades

todo es enredo y locura

dudas y elucubraciones


Te dejo en tu laberinto

de falsedades taimadas

de amañadas jugarretas

de mentiras redomadas.


Tuvo todo para ser

educado y preparado

inteligente, leído

¡y al final... resultó idiota!

~º~

Hay gente que, por su condición social, económica y tal vez cultural, debería tener una posición más clara y coherente respecto a los temas de actualidad, sobre todo en política; y sin embargo muestran una falta total de criterio cuando opinan, hablan y deciden. Viven en un mundo de fantasía, pero no ven que es una fantasía ajena y que además los rechaza; a veces se dan cuenta cuando la dura realidad los golpea de manera directa, personal, y suele ser ya demasiado tarde. 

No son todos, pero sí son bastantes más de lo que cabría esperar, de ahí mi asombro y lo grave del asunto.