domingo, 6 de septiembre de 2026

Amor por la Luna


Foto de esa noche mágica


Nunca me había pasado y ahora no sé cómo explicarlo: me enamoré de la Luna.

Estaba conduciendo de noche, el cielo casi sin nubes dejaba ver las estrellas, cuando en un giro hacia la izquierda (puede ser una señal) me di de frente con ella, estaba hermosa, las pocas blancas nubes que había en el cielo la rodeaban en un cortejo de más o menos 270 grados (la circunferencia completa tiene 360) o sea que era como un abrazo acogedor pero no completamente envolvente. No sé qué me pasó pero la amé como nunca antes había amado, a nadie, menos a ella, a la Luna, que para mí era nada más que una cosa importante, sí, luminosa, vital y esencial para la vida en la tierra, pero cosa al fin; también sus cráteres, los mares y demás accidentes eran solo datos fríos; las fases, los horarios, los eclipses, eran simples mediciones; la ausencia de ella por unos días me era indiferente; pero ahora me doy cuenta de que sí la veía. No había una sola noche en que no la mirara si estaba en la parte visible de la esfera, demorando en ello incontados minutos.

Pero amor, deseos de abrazarla, amarla, desear que sea feliz, que brille para todos aunque sintiendo que era solo para mí; eso no me había pasado antes.

No estaba drogado ni borracho, en plena posesión de mis facultades la vi como si fuera la primera vez: luminosa, rodeada de nubes que si eran blancas era por su luz, prestada del sol, nos dicen; pero ella, la Luna, la transforma en propia.

No es cualquier espejo ni objeto que refleja luz, es la Luna, mi nuevo y puro amor. Intocada (esas naves que se posaron en ella o la circundaron, no son nada) pura, limpia, y con una blanca luz que es una forma de amar, En el campo o en la oscuridad, sale la Luna y no la puedes ignorar, así pasó siempre; pero ahora la amo.
Espero ansioso la noche para verla, mirarla, pensar en ella como quien piensa en una amada lejana, estoy seguro de su amor... sino, no saldría más: si sale entonces soy correspondido, o sea que puedo decirlo y gritarlo: La Luna me ama y yo a ella.

Entonces vinieron por mí y no la he vuelto a ver, encerrado en esta habitación de paredes acolchadas y sin ventanas.
Luna... sácame de aquí...
~

domingo, 16 de julio de 2023

Reventó el racismo


"No se engañe nadie, no..."

lo dijo Jorge Manrique

lo recuerdo en esta hora

que se impide y se demora

la entrada de los paisanos

a la señera, escabrosa,

y asustada capital,

lo cual ya se ve muy mal...


"No es racismo, no señor";

lo dicen mas no convencen

con ridículo autoengaño

y embuste de gran tamaño;

el mundo entero lo ve,

el mundo entero lo siente,

el mundo entero lo entiende

menos el segmento aquel.


Es un racismo complejo

heredado de otra gente

que diferente se siente

y al autóctono ha dejado

un enredo indescifrable,

una discriminación mental

que arrastra sin atenuantes

a un desenlace fatal.


No sé si este diecinueve

o más tarde o más temprano,

a todos les quede claro

que ya reventó el racismo.

- ¡No es racismo pues señor!

- ¿Ah, no? pues mucho parece,

y el que sabe y lo ha vivido

ya no acepta cojudeces.

~º~




lunes, 13 de marzo de 2023

REQUIESCAT IN PACE PERÚ




REQUIESCAT IN PACE PERÚ

Tal vez dentro de algunos años alguien escribirá algo como esto: 

"Había un cadáver en descomposición tirado sobre minerales, petróleo, campos de cultivo, montes, pueblos, ciudades, cerros, selvas, lagos y carreteras. Y se llamaba Perú.

Magistrados, congresistas, presidencia, ministros, ejército, marina, aviación y policía corrompidos y sometidos; un pueblo en su mayor parte aculturado y envilecido por siglos de desprecio y bastantes años de indignidad y colonización mental.

Otra parte de ese pueblo aún sentía vivas sus raíces y se conservaba relativamente inocente frente al general despojo de los restos de esa patria que nunca fue suya porque nunca los acogió. Pero era despreciado y calumniado por los primeros, por los sometidos.

Entre la pus y las miasmas, cual masa de gusanos en entrevero, se extendía el odio entre los usufructuarios del cadáver. Cuanta más responsabilidad se necesitaba más brutalidad la reemplazaba; la soberbia del ignorante campeaba triunfal en los encumbrados puestos de mando y de control. Quien podía se regodeaba en lujos y en excesos sin mirar siquiera de dónde provenían las riquezas que malgastaba. 

El egoísmo, muy cómoda y convenientemente, los cegaba.

Me falta coraje para describir la hecatombe que siguió, me resisto a pormenorizar las muchas facetas de la destrucción final.

Ya no existe el Perú, solo hay despojos de lo que nunca llegó a ser el país soñado. Todo quedó en eso que provocó el final. La enfermedad social que nunca pudimos curar y que nos desintegró cual maligno lupus que se ataca a sí mismo.

Requiescat in pace, R.I.P. Descansa en Paz, Perú, que murió de odio, egoísmo e incomprensión."

~º~