domingo, 5 de julio de 2020

Feliz 28 adelantado


Ya ni esto

Hay logros, conquistas y tradiciones que pertenecen a cada nación, pueblo o colectivo y que pueden ser revisados, evaluados y cambiados. No soy cuadrado, pero... el anuncio de cierto presidente de cierto país cuyo pueblo, al menos la mayoría, cree celebrar su discutible independencia este 28 de julio, me parece de lo más inadecuado, ridículo y también cínico y traicionero, más adjetivos des-calificativos están permitidos, póngalos usted mismo donde quiera.
Es el Perú. Nos dieron el feliz 28 por adelantado.

Ya dije, no soy cuadrado, tres días de jolgorio pueden parecer muchos para algunos y pocos para otros que como buenos pontífices (que hacen puentes) festejan la semana entera. Está bien, se puede revisar el caso pero siempre teniendo en cuenta los diferentes componentes del asunto; el derechos del trabajador no debería ser el menos importante, lo mismo que la relación costo / beneficio; la tradición también cuenta y quién sabe qué otros aspectos más se tengan que considerar para que el examen del caso sea completo. 

Pero no.

Esto es de Ripley, ya que es por lo menos paradójico y contradictorio, además de artero y abusivo, suspender dos de los tres días de relajo, y precisamente ahora y además por el motivo alegado: ¡necesitamos trabajar! ¡Qué grande la tienen algunos! Que necesitan trabajar es lo que claman y reclaman quienes son llevados por la fuerza a las diferentes comisarías, amontonados como carneros en las camionetas policiales y tratados como delincuentes de la peor calaña... justamente porque quieren trabajar; necesitan trabajar; tienen que trabajar (me gusta la retórica) porque sino se mueren de lo que haya o de lo que llegue primero, aunque al final siempre será de coronavirus, aunque sea de carambola, y alguien de los que sí están autorizados a trabajar se ganará su pan, su mantequilla y demás agregados gracias al muerto.

Van a trabajar el 27 y el 29... parece joda... ¿Quienes? ¿Se va a permitir trabajar ese día a todos los desesperados hambrientos y necesitados que son perseguidos los demás días cuando tratan de hacerlo?
El 28 sí es feriado, cacha más grande es difícil de imaginar, más todavía este año que el bendito día cae martes. El país necesita trabajar ese lunes, nos va la vida en ello, pero todos los demás días no se permite trabajar y a nadie de los que "mandan" se le mueve un pelo. No me vengan con sus desparpajos, ya se sabe qué es lo que están haciendo.

Si no quieren que la gente viaje, pues se prohíben los viajes.
Si no quieren que la gente se embriague, pues se controla la venta de alcohol.
Si no quieren que la gente salga, pues se declara otro toque de queda por tres días... pero, no.

Se trata de quitarle los feriados al calendario, de quitarle los derechos a la gente (más de lo que ya se le quitó); esta suspensión de los feriados- si se consigue - será permanente, y vendrán por más - posiblemente el aguinaldo; los esclavos tienen que trabajar todos los días de su triste vida, y jubilarse el día siguiente de su muerte. Ese es el plan ideal para que marche la economía. Esos subversivos que quieren vivir, que no molesten, la economía es primero ¡y había gente inocente que creía que la economía tenía que ver con la prosperidad de las personas! pobres ilusos, si alguna vez fue así, ya no lo es más.

- Porque la curva se tiene que aplanar... para que no se note la maldita ineficiencia y el robo de tantos años.
Porque la pirámide se va a invertir... y quién va a mantener a tantos viejos inútiles que para nada sirven.
- Porque la gente tiene que gastar... y los que no tienen que se mueran ya, porque tanto bulto que no produce, estorba.
- Porque se tiene que hacer lo que se está haciendo... los que sabemos o no sabemos quieren que todo se haga pronto y las órdenes vienen de otra parte. De la misma parte para todos.

Si el virus está o no está ya no importa; si la mortandad es baja, menos; si al 99 % les da de forma leve o inadvertida ya no cuenta; lo importante es aprovechar este laberinto de órdenes y contra-órdenes, de instrucciones antagónicas y enfrentadas, de barbijos que te ahogan y de alcoholes que te dejan indefenso ante cualquier hongo o bacteria, y ante el virus mismo; para llevar a cabo ciertas cosas que no sabemos del todo hasta dónde llegarán pero que sí está claro hacia qué lado apuntan. 

Así que de los porqueses ya estamos podridos. Feliz 28 nos dieron, y esto recién empieza. 
~

domingo, 28 de junio de 2020

Leer o mirar, he ahí el dilema


Que no sea este nuestro futuro

Estamos ante una situación no tan nueva pero impredecible, y no me refiero al asunto de la pandemia con la consiguiente cuarentena  que ya pasa de centena, sino a algo que viene de antes, desde la popularización cada vez más invasiva de la llamada multimedia a través de la tecnología que evoluciona sin pausa de manera sorprendente y rápida, además de omnipresente.

Nadie discute que para ciertos temas y ciertas áreas, es mejor un vídeo con audio que un texto; también en ciertos casos una fotografía es necesaria y hasta insustituible, pero no siempre. Hay veces en que se distorsiona el uso y se emplea la multimedia, sobre todo el vídeo, de manera transversal para todo asunto a tratar. Eso ya es contraproducente.

Antes de continuar, es preciso mencionar que estamos viendo (o ya vimos) cómo el destino de toda esta innovación tecnológica seguirá los pasos del grandioso invento del cinematógrafo: que pudiendo ser usado para revolucionar el mundo y las sociedades, terminó convirtiéndose en un medio para difundir frivolidades, estupideces, violencia y pornografía antes que cultura y conocimiento, cosa que no es casual ni se debe, como algunos alegan, a la libertad de elección.  Sé que este es un tema complejo, y aunque no lo trataré ahora, dejo sentada mi posición al respecto: no es responsabilidad del ganado sino de quienes lo pastorean.

Leer es descifrar símbolos escritos que representan sonidos (hay escrituras ideográficas, no es el caso de la mayoría de las lenguas), es así que el lector individual pasa de la grafía a la idea sin necesidad de pronunciar el sonido representado. Digamos que el texto dice: la casa está encima de la colina; son letras que representan el sonido de palabras de las cuales sabemos el significado, y sin necesidad de pronunciarlas (salvo que se lea en voz alta) tenemos la idea de una colina y una casa sobre ella.
Puede parecer una perogrullada, pero no es así. Se trata de la mayor invención de la historia del conocimiento humano: poner en símbolos todo cuanto somos capaces de ver, pensar e imaginar, incluidas las ciencias, las artes y las matemáticas.
Pongo aparte a las matemáticas por su particular condición dual de ciencia/descubrimiento.

Antes de la escritura podíamos hacer dibujos, representar de cierta forma algunos elementos de la realidad y tratar de dejar con ello algún mensaje, pero desde su invención, la claridad y precisión de la escritura nos llevó a niveles jamás alcanzados de otra manera y abrió el camino para llegar a donde estamos ahora. Con dibujos, ideogramas y jeroglíficos no hubiera sido posible este desarrollo.

Ver y entender dibujos, decía, es un estadío anterior e inferior a la lectura. no requiere de ese poder de abstracción, generalización ni exactitud que posee un texto, entonces, si nos limitamos a ver vídeos y dejamos de leer ¿no estamos de alguna manera regresando a niveles ya superados?

No creamos que porque la tecnología utilizada sea de lo más moderna y sofisticada estamos en niveles superiores, la mayor parte de los actuales Homo Videns solo saben encender el dispositivo (a veces ni siquiera eso) y mirar absortos lo que les salga. Estamos reduciendo nuestra capacidad de entendimiento a niveles inferiores a los de nuestros antepasados de la edad media, utilizando términos y cosas que no entendemos y hasta retrocediendo intelectualmente a extremos de creer en la magia, en fenómenos inexplicables que nadie puede demostrar, en esoterismos de toda clase, creando una monstruosa mezcolanza en la que es cada vez más difícil separar lo cierto de lo supuesto y de lo absurdo.

Muchos utilizan los equipos que tienen en sus manos con tan poca concentración que bien podrían ser comparados con simios, y además con riesgo de salir perdedores.

Se entiende que hay asuntos y temas que no se pueden desarrollar mejor de otra manera: como viajes, representaciones gráficas, obras que no tienen otra forma de expresión, bienvenidos el vídeo, el sonido y todos los adelantos de la multimedia, pero hay temas que se expresan mejor con la escritura, y llevar esos temas al vídeo los empobrece enormemente.

Que una imágen vale más que mil palabras, lo hemos oído infinidad de veces y para algunos desprevenidos esta sentencia es sagrada e indiscutible, permítanme que los saque de tan cómoda mentira: eso no es más que un dicho sacado de contexto. Debería decirse: En ciertos casos, una imagen puede valer más que mil palabras, y esto es así porque hay cosas que basta mostrar en imagen y otras que no se pueden expresar de esa manera, y si no nos ponemos a jugar irresponsablemente con palabras impactantes y conceptos nebulosos, podemos decir con mayor propiedad que hay ideas que no se pueden expresar ni con mil imágenes.

Los pensamientos, la filosofía, las ciencias y conocimientos humanos no son abordables de mejor manera en vídeos de 15 ó 30 minutos, ni tampoco en tiempos mayores, hay asuntos que se leen o de lo contrario no se entienden o no se abarcan ni se penetran cabalmente. Además están las pausas que uno se toma para procesar lo leído, el retroceder y releer, que no es lo mismo que detener o retroceder el vídeo. Y no menos importante: quien hace el vídeo seguro que sí lee, y si no, pues sálvese quien pueda.

Aunque tal vez no sea necesario, pero por si acaso alguien no lo entendió, debo decir que no estoy de acuerdo con quienes piensan, de acuerdo a la moda actual, que toda actividad debe tener una aplicación práctica inmediata, y si no la tiene, no sirve. Ese pensamiento nos llevará sin ninguna duda a convertirnos en algo parecido a una colmena de abejas o a un hormiguero, y seguramente el destino del hombre es algo mucho mayor que eso.

No hay duda que pasar de lectores a espectadores tendrá un efecto a nivel neuronal en toda la población a nivel mundial; también es verdad que los niños de hoy nos parecen más inteligentes y hábiles que los de antes; solo espero que estemos transitando por el camino correcto y adecuado.
~

domingo, 21 de junio de 2020

La Pandemia y la transición dimensional


Viene Nibiru, a meterse bajo la cama
Hay libros que existen y libros que no existen, parece un delirio decir eso pero, como introducción, ahora es necesario mencionar tan enorme simpleza. El libro al que me refiero no existe, aunque sí las ideas que en él se expondrían si existiera, por lo tanto, no es necesario esperar que se publique para hacerle la crítica literaria, ya se la tengo lista antes de que se publique el libro. No soy el primero en hacer esto y seguramente lo volveré a hacer.

Tengo ante mí el último libro del ignoto escritor Muncher Huever, titulado "La Pandemia y la Transición Dimensional", y por si quedara alguna duda de su contenido, esta (la duda) quedó eliminada por completo con el descarado subtítulo: Travesía cuántica a la Quinta Dimensión.

Hay que tener muy sueltos los huesos o lo que haga falta, para escribir y tratar - quiero creer que en serio - de tan etéreo como esotérico asunto y meterle el adjetivo cuántico. ¡Cuántico cojúdico anda por allí regodeándose con ese término que ni saben de dónde salió!

cuántico, ca
1. adj. Fís. Perteneciente o relativo a los cuantos de energía. Física, mecánica, teoría cuántica.

Que vayan a estudiar primero y después, a ver si les quedan ganas de seguir pavoneándose con lo cuántico.  Realmente la ignorancia sí que es atrevida.

Tal vez al autor le convendría poner sus ideas en forma de vídeo, de esos que entretienen e idiotizan para que su perpetrador se gane unos centavos, que multiplicados por el enorme número de incautos con que sueña, le dará, o tal vez no, una suma bastante interesante. No todos los vídeos son de esa clase, cabe a cada uno saber diferenciarlos. Pero Huever prefiere escribir, y allá él; tal vez no sabe que muy poca gente lee... o tal vez sí lo sabe y por eso mismo prefiere publicar libros que casi nadie ha de leer. Si es así, hasta comparto y aplaudo la idea.

Está de moda la quinta Dimensión. también está de moda todo lo cuántico; no importa si en gastronomía, en economía, en geografía o en prótesis mamarias... si es cuántico es mejor, está a la altura... y si no es cuántico pues debe ser una reverenda y despreciable reliquia de tiempos pasados.

Bueno, veamos qué nos dice Huever.

Ya desde el prólogo se manda con la explicación de que tenemos que "trascender" (esa es la expresión que usa) a la quinta dimensión, y no a la cuarta, porque asegura, como si ya se tuviera todo resuelto, que la cuarta dimensión es el tiempo. Como vemos, comienza armando su andamiaje para tratar de llegar a alturas que ni él mismo entiende. Y la transición será cuántica porque a ese nivel se dará el fenómeno, cual es el de purificar la tierra de malos espíritus que serán absorbidos por un gigantesco planeta que él llama indistintamente Hercólubus, Nibiru, Ajenjo o simplemente planeta X.

Ese planeta que la NASA está escondiendo (?) vendrá y pasará a cierta distancia y con la vibración precisa que se requiere para llevarse a todas los espíritus ruines y mezquinos, entre otros, a malos políticos, abogados sin ética, jueces venales, gente chismosa, mequetrefes insufribles, policías infieles, mujeres pecaminosas, hombres disipados, niños que no toman la sopa, cavernarios y cavernarias que involucionaron a estados anteriores ... así dice... y blogueros sin gracia (sospecho que se refiere a mi persona). 

Ya está casi todo el libro dicho y explicado en pocas palabras, por eso me asombra cómo es que Muncher consigue llenar páginas y más páginas tamaño A5 y letra 11 con especulaciones, explicaciones y contradicciones hasta llegar a la sorprendente cantidad de 1174 carillas. Son como 350.000 palabras para decir una, dos y tal vez tres ideas más. Tuve la curiosidad de compararlo con algo más conocido (supuestamente), y encontré que La Biblia completa - Antiguo y nuevo testamento - tiene 773.693 palabras, y sin importar si estamos de acuerdo con ella o no, lo que no se puede negar es que trata de una enorme cantidad de asuntos, cosa que no sucede con "La Pandemia y la transición dimensional"  que básicamente dice que durante esta pandemia, y estando cada cual donde le corresponde, vendrá el monstruoso planeta para llevarse a los más indeseables y problemáticos especímenes en cuanto a espiritualidad se refiere: las malas almas, repite de manera insistente.

Y ojalá sea así, pues de esa forma todos quedarían contentos, los que se quedan vivirán en santa paz y los que se van, al menos tendrán la certeza de encontrarse entre sus semejantes.

Pero hay que ser Muncher Huever para llenar 1174 páginas solo para decir eso.

~