lunes, 7 de septiembre de 2015

¡Quieto Loco!





Estimados amigos y amigas, está publicado mi libro:


¡QUIETO LOCO!

Poesías Picaronas

Primera Parte



Pueden acceder a él desde la sección LIBROS de este blog. Es una recopilación de poemas jocosos y satíricos, como el nombre muy bien lo da a entender. No está demás aclarar que es sólo para adultos, no se recomienda usarlo como libro de lectura para hijos o nietos.

Y si lo lee su señora, ya no es mi problema.

Son poesías picarescas, más en el sentido de travieso que en el de granuja, y si el límite entre ambas categorías fuera a veces dudoso, espero que la buena voluntad de quienes me leen sepa pasar por alto (o por cualquier otra parte) si lo hubiere, algún exceso tanto en las palabras como en el entusiasmo con que las digo.

En esos casos, bien pueden hacer uso de la expresión del título:




¡Quieto, loco! 


También está disponible el formato en papel para quien desee tenerlo físicamente, que de gustos nunca se sabe. Los enlaces están en la entrada correspondiente de la sección LIBROS, a la  derecha.




jueves, 3 de septiembre de 2015

¿El perro o tú...? Ni preguntes.

Soñar no cuesta nada querido primo...

El tema de perros y gatos a traído cola, como se puede ver en esta serie de incursiones que lo enfocan desde diferentes ángulos. El siguiente es algo así como un ángulo agudo porque enfrenta el lado más poderoso del hogar, que no es precisamente el perro... ni el señor de la casa tampoco, pero como ya dije, total... soñar no cuesta nada, y lo haremos mientras nos duren las ganas o el entusiasmo.



VIDA SIN PERRO NO ES VIDA



Vida sin perro no es vida,
es lo que siempre he pensado
y por más que he meditado
no le encuentro otra salida.

Mi mujer, la más querida,
se opone a que tenga perro,
yo de pensarlo me aterro
de pasar solo la vida.

Vida sin perro no es vida...
pero ella no me hace caso,
si hasta parece un cachaco
cuidando entrada y salida;

le voy a meter el perro,
lo digo en el buen sentido
no es eso que ha parecido
porque no soy tan grosero;

le voy a meter el perro
a la casa aunque proteste,
aunque la vida me cueste
y aunque rompa los floreros.

- ¡La casa va oler a perro!
me reclama de antemano,
puede que huela a gusano
pero a mi gusto me aferro.

Vida sin perro no es vida,
mira que te lo advertí
y si me miras así
te ganas una mordida,

no de mí, ni te ilusiones
que ya no estoy tan afín,
te va a morder el mastín
y vas a entrar en razones.

El perro o tú... ni preguntes,
porque ante esa disyuntiva
semejante perspectiva
nos hace brillar los dientes,

a mí por una sonrisa
que me causa regocijo,
y al perro porque el hocico
y hasta el lomo se le eriza.

Pues mi querida fulana,
mejor en anonimato,
déjame tranquilo un rato
que si no te da la gana

ahora mismo o mañana
traigo al perro y tú te vas,
y puedes irte nomás
que ya tengo una mucama.

~ o ~


miércoles, 2 de septiembre de 2015

PERRO Y GATO

Poema sobre pedido.

Perro y gato juntos, cada vez es más común verlos compartir el mismo hogar y relacionarse de lo más bien entre ellos. Aprendamos nosotros los humanos a respetar nuestras diferencias. Los animales, nuestros hermanos, siempre nos inspiran con su ejemplo. Es sólo querer verlo y entenderlo. Y con su bendita gracia hasta nos contagian algo de su pura inocencia, no a todos, por desgracia.


El perro mueve la cola
y el gato no me da bola,
es que Rocco quiere un hueso
y Michifuz nada de éso,
si no le doy algo rico
no me mueve ni el hocico.

Michifuz en su camita
caliente y abrigadita
observa a los visitantes
siempre del mismo talante,
quien lo quiera acariciar
pues se tiene que acercar.

 Rocco en cambio es una fiera
con quien no reconociera,
pero si viene un amigo,
sea tosco o sea fino,
él emocionado espera
una caricia sincera.

Si me siento deprimido
no sé cual es preferido,
porque si uno me consuela
sin importar qué me duela,
el otro a mi autoestima
fácilmente la reanima.

Perro y gato, quien diría,
que tan bien se llevarían;
el gato come la carne 
sin afán ni mucho alarde,
y mi querido sabueso
se conforma con un hueso.

Su alimento de ración
espera con emoción,
aunque el gato no concibe
que lo que el otro recibe
pueda llamarse comida
porque es cosa dura y fría.

El gato muy refinado
espera comer pescado,
o algún buen trozo de lomo
que deglute con aplomo,
también gusta de sardinas
y otras tantas cosas finas.

Rocco es sencillo y humilde,
auténtico y previsible;
si un día le tocan sobras
no me viene con maniobras,
y se termina hasta el fin
lo que ve como un festín.

¿Que si yo lo quiero al gato?
pues si, aunque es un ingrato,
y a todos los animales
los aprecio como iguales,
pero aquel a quien más quiero
sin duda alguna es el perro.

~ o ~