domingo, 15 de mayo de 2016

A los nietos

De la mano


Tomado de tu mano ando seguro
sintiendo entre tus dedos la confianza,
eres tú quien me guía y quien avanza
con paso alegre y firme hacia el futuro.

Para alguien que nos mire sin saberlo
presentamos una escena muy normal,
un abuelo que camina con su nieto,
es tan simple, nada tiene de inusual;

pero ellos, como tú, no se imaginan
que es el niño quien al otro va llevando
y su sana inocencia le da vida.

Me tomas de la mano y me confías
toda tu humanidad en ese gesto,
mas sin ti, yo soy quien se perdería.
~

domingo, 8 de mayo de 2016

Gabriela Mistral - Madre de poemas.




1889 - 1957 

Poetisa chilena, primera ganadora sudamericana del premio Nobel de literatura.



Tenía sangre indígena y extranjera, su padre era autóctono de la zona y su madre vasca, ella nació en Vicuña, ciudad cuyo nombre hace referencia a un grácil y bello animal andino, un camélido sudamericano que habita en el altiplano de la región.
Había vicuñas por allí, seguramente, y no sabemos si la pequeña Gabriela las llegó a ver porque a los diez días la llevaron a vivir a otra parte, y más adelante a Montegrande donde vivió hasta los nueve años de edad, claro que aún no se llamaba Gabriela, porque "Gabriela Mistral" era un seudónimo, su verdadero nombre era  Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga. Bueno, se entiende que le fuera mejor con el seudónimo, más corto y de agradable sonido, aunque Lucila Godoy también suena muy bien. Cuestión de gustos. El nombre del seudónimo alude a dos poetas que ella admiraba: Gabrielle D'annunzio y Frederic Mistral. O sea que fue la hija putativa de ambos. No sean mal pensados, se dice así cuando alguien se considera familiar de alguna persona sin serlo realmente. 

Aunque su padre la abandonó a los tres años, fue él quien sin pensarlo la inició en la poesía, como ella misma lo dice: "revolviendo papeles", encontró unos versos suyos, "muy bonitos". "Esos versos de mi padre, los primeros que leí, despertaron mi pasión poética". El gusto por el arte suele ser hereditario.

En su vida hubo de todo: amores platónicos, confusiones, suicidio de un supuesto enamorado; trabajó de maestra, luego obtuvo el título, algunos la criticaron por éso mientras otros la aclamaron y hasta fue requerida por el gobierno mexicano para poner las bases de su nuevo sistema educativo, que se mantiene hasta hoy sin mayores cambios. 

Colaboró con diversos diarios y ganó premios por su producción literaria.
Su primer premio fue en 1914 en Santiago, por su trabajo "Sonetos de la Muerte", que es el que sigue:


Sonetos de la Muerte

Gabriela Mistral

 I

Del nicho helado en que los hombres te pusieron,
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que he de dormirme en ella los hombres no supieron,
y que hemos de soñar sobre la misma almohada.

Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcedumbre de madre para el hijo dormido,
y la tierra ha de hacerse suavidades de cuna
al recibir tu cuerpo de niño dolorido.

Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvareda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.

Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
¡porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos!

II

Este largo cansancio se hará mayor un día,
y el alma dirá al cuerpo que no quiere seguir
arrastrando su masa por la rosada vía,
por donde van los hombres, contentos de vivir...

Sentirás que a tu lado cavan briosamente,
que otra dormida llega a la quieta ciudad.
Esperaré que me hayan cubierto totalmente...
¡y después hablaremos por una eternidad!

Sólo entonces sabrás el por qué no madura,
para las hondas huesas tu carne todavía,
tuviste que bajar, sin fatiga, a dormir.

Se hará luz en la zona de los sinos, oscura;
sabrás que en nuestra alianza signo de astros había
y, roto el pacto enorme, tenías que morir...

III

Malas manos tomaron tu vida desde el día
en que, a una señal de astros, dejara su plantel
nevado de azucenas. En gozo florecía.
Malas manos entraron trágicamente en él...

Y yo dije al Señor: ?«Por las sendas mortales
le llevan. ¡Sombra amada que no saben guiar!
¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales
o le hundes en el largo sueño que sabes dar!

»¡No le puedo gritar, no le puedo seguir!
Su barca empuja un negro viento de tempestad.
Retórnalo a mis brazos o le siegas en flor».

Se detuvo la barca rosa de su vivir...
¿Que no sé del amor, que no tuve piedad?
¡Tú que vas a juzgarme, lo comprendes, Señor!


Trabajó como maestra y directora en diversos lugares de la longitudinal república chilena, desde el templado norte hasta el helado sur; trabajó también en Europa y ocupó algún cargo en la Liga de las Naciones, precursora de la actual ONU. Viajó por distintos países en los dos continentes.

En 1945 ganó el premio Nobel de literatura por su obra lírica en general, con lo cual su fama se haría aún mayor.

Fue cónsul de Chile en Nueva York, cargo que consiguió para estar junto a la escritora y bachiller Doris Dana. Más tarde ocuparía el mismo cargo en Los Ángeles, donde se compró una casa con el dinero ganado con algún premio. La correspondencia entre ellas revela una relación que algunos consideran homosexual, cosa que Dana negó hasta el final de sus días, aunque no  se separaron nunca.

No fue madre, pero dio a luz excelentes poemas que la volvieron inmortal, y yo que quería hacer un homenaje a las madres en su día me quedo con esta discutible propuesta, porque nunca se ha visto que a un poema se le tenga que dar el pecho a medianoche o cambiar los pañales en los lugares menos adecuados, tampoco se escaldan, ni lloran, ni hay que llevarlos al pediatra o al sicólogo.

Creo que éso de "madre de poemas" es sólo un cuento para no tener que empezar otro escrito.

- Bueno, déjelo así, que al fin y al cabo todas las mujeres tienen algo de madre.

- ¿Usted cree? Bueno... ¡Qué cómodo! - Feliz día a todas las madres, incluyendo a aquellas que no tienen hijos, como Gabriela Mistral.

Entre tantos buenos poemas de esta poetisa, es imposible quedarse sólo con uno o dos, pero por cuestiones de espacio y tradición del blog, tengo que poner solamente uno más... lo dejé a la suerte y creo que difícilmente hubiera podido escoger algo mejor. Me salió éste:



Dos ángeles

Gabriela Mistral

No tengo sólo un Ángel
con ala estremecida:
me mecen como al mar
mecen las dos orillas
el Ángel que da el gozo
y el que da la agonía,
el de alas tremolantes
y el de las alas fijas.

Yo sé, cuando amanece,
cuál va a regirme el día,
si el de color de llama
o el color de ceniza,
y me les doy como alga
a la ola, contrita.

Sólo una vez volaron
con las alas unidas:
el día del amor,
el de la Epifanía.

¡Se juntaron en una
sus alas enemigas
y anudaron el nudo
de la muerte y la vida!
~


A continuación, dos sonetos de mi autoría inspirados en la madre, en su día, en el presente artículo y en la diferente manera de sentir que tienen las madres cuando de sus hijos o hijas se trata.



Los hijos y los poemas

Ricardo Kajatt


I

Querer hallar parecidos
entre hijos y poemas
tratándose de fonemas
está todo permitido;

mas aquella que ha tenido
la tal dicha y mil afanes,
que entre tetas y pañales
por poco no ha sucumbido,

es posible que discuta
mi argumento, o mi dislate,
y se muestre resoluta,

yo evitaré la disputa
pues no puedo hacer alarde
de la verdad absoluta.


II

Y si los versos me amputa
por querer tener razón,
le digo de corazón
que le paso la batuta,

que si es de maternidad
ninguna experiencia tengo,
por lo cual mejor me abstengo
y salvo mi dignidad.

El hombre entiende de hijos
con la razón y la mente,
con penas y regocijos;

mas lo que la madre siente
no sé ni cómo lo explico:
es sublime y diferente.
~


domingo, 1 de mayo de 2016

Conociendo a Manuel Gonzáles Prada: Poesía.




Conocer a Manuel Gonzáles Prada (ensayista, pensador, anarquista y poeta peruano [1844-1918]) por una de sus obras, la más nombrada y a la vez intencionalmente escondida: PÁJINAS LIBRES, y luego leer sus poesías lleva a una cierta sorpresa, algo inesperado en cuanto a la suave musicalidad de sus estrofas y la pura imaginación de su contenido.
El mismo autor que exclama furibundo: ¡Los viejos a la tumba y los jóvenes a la obra! y que denuncia sin rodeos que la putrefacción de la sociedad es tal que donde se pone el dedo salta la pus; es el que también escribe los bellos versos que leeremos a continuación y que muestran otra faceta de este ser humano excepcional.

Amar sin ser querido

(Manuel Gonzáles Prada)

Un dolor jamás dormido,
una gloria nunca cierta,
una llaga siempre abierta,
es amar sin ser querido.

Corazón que siempre fuiste
bendecido y adorado,
tú no sabes, ¡ay!, lo triste
de querer no siendo amado.

A la puerta del olvido
llama en vano el pecho herido:
Muda y sorda está la puerta;
que una llaga siempre abierta
es amar sin ser querido
~


El amor

(Manuel Gonzáles Prada)

Si eres un bien arrebatado al cielo
¿Por qué las dudas, el gemido, el llanto,
la desconfianza, el torcedor quebranto,
las turbias noches de febril desvelo?

Si eres un mal en el terrestre suelo
¿Por qué los goces, la sonrisa, el canto,
las esperanzas, el glorioso encanto,
las visiones de paz y de consuelo?

Si eres nieve, ¿por qué tus vivas llamas?
Si eres llama, ¿por qué tu hielo inerte?
Si eres sombra, ¿por qué la luz derramas?

¿Por qué la sombra, si eres luz querida?
Si eres vida, ¿por qué me das la muerte?
Si eres muerte, ¿por qué me das la vida?

Quien quiera leer a Gonzáles Prada puede buscar directamente sus obras, pero no quiero dejar de citar otro poema, además de los dos anteriores que tratan de amor, éste que nos da una clara percepción de su sentir filosófico y de su molestia ante lo sucedido con los dos últimos Incas del imperio del Tawantinsuyo.
Para quienes no lo sepan, en una guerra civil Atahualpa se enfrentó y mató a su medio hermano Huáscar. Su padre, el Inca Huayna Cápac, había muerto de una enfermedad, la misma que acabó también a quien había designado para sucederlo. Al final, dos de sus hijos pretendieron la elevada posición, y aunque Huáscar tenía más derechos el otro no lo quiso aceptar y ya sabemos lo que sucedió.
El triunfo no le duró mucho a Atahualpa, y aún las luchas internas continuaban cuando fue hecho prisionero por Francisco Pizarro, en Cajamarca, y luego condenado a muerte en el garrote. La orden de ejecutar a su medio-hermano Huáscar la dio estando cautivo de los españoles en el año 1533. Según cuenta la historia oficial, así acabó el imperio incaico, pero hay documentos que nos dicen que la lucha continuó hasta 1572, y que después de Atahualpa hubo más Incas, legítimos, por lo que la conquista del Perú no fue tan fácil como nos quieren hacer creer, pero éso ya merece un tratado aparte. Sobre Huáscar y Atahualpa trata este poema de Manuel Gonzáles Prada.


La sombra de Huáscar 

(Manuel Gonzáles Ptada)

En su lecho, prisionero,
Yace Atahualpa dormido;
Mas despierta, se incorpora,
Arrojando al aire un grito.

-«¿Quién me toca con sus manos?
¿Quién me llama con gemidos?
¿Qué visión de los sepulcros
Turba mi sueño tranquilo?»

-«Quien te llama y te despierta,
Quien suspira en tus oídos,
Es Huáscar ¡ay!, es tu hermano,
Es el cadáver del río.

En vano sueñas rescate
Y el real poder antiguo;
De mí piedad no tuviste,
No la tendrán, no, contigo.

A la tierra de los muertos
Pronto irás, bastardo inicuo:
Atahualpa, fui delante
Para enseñarte el camino».

La adusta sombra de Huáscar
Se disipa de improviso;
Atahualpa se estremece
De mortal escalofrío.
~

Es cierto, Huáscar solamente se adelantó en el camino y muy pronto lo siguió Atahualpa. Seguramente, para quienes creemos en alguna clase de existencia en el más allá, la ambición y los celos que los llevó a luchar por ganarse un imperio, no tienen cabida en esa otra dimensión.
 - - -

Don Manuel Gonzáles Prada, permítame que perturbe tal vez su eterno descanso, pero de alguna manera los de ahora quisiéramos decirle algo,  es por éso que con humildad y respeto me dirijo a Usted.



A Don Manuel Gonzáles Prada

(Ricardo Kajatt Sumar)

Usted se fue Don Manuel
y algunos los han recordado,
no sé si ha arado en el mar,
en el mar contaminado.

A usted Don Manuel Gonzáles,
que nos dijo claramente
que se pudría la gente,
le digo no hay quien nos salve.

Don Manuel Gonzáles Prada
aunque usted hizo su parte,
me permito asegurarle:
con palabras no bastaba.

José Manuel de los Reyes
Gonzáles de Prada y Álvarez
de Ulloa, por si faltara
quien su nombre conociere.

Van a ser casi cien años
desde su triste partida,
la patria de muerte herida
se la comen los gusanos.

Manipulando las leyes,
respetado Don Manuel,
el cadáver es pastel
para estos delincuentes.

Así pues, Gonzáles Prada,
como bien nos advertiste
y tan claro lo dijiste:
ahora no nos queda nada.
~
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