domingo, 15 de julio de 2018

Pobre Lima, pobre Perú


Palacio de justicia Lima


No hay mucho que agregar a lo ya dicho y publicado en todos los medios durante la semana pasada, me refiero a los audios divulgados en Lima: la Tres veces Coronada, parece joda y lo es, porque cada corona que exhibe la bella Lima es como para que se le paren los pelos hasta a una calavera.

Para quienes no estén enterados de lo sucedido, una parte del asunto aquí.

Lima, ciudad del Rímac, que aún conservas la maña viva de los virreyes; no dejas de sorprender con tus variadas facetas, y yo, que te quiero a medias porque nunca terminaste de gustarme, siento el dolor de verte convertida en guarida de sinvergüenzas que con su presencia contaminan  y sofocan a los pocos justos (?) que tal vez aún sobreviven bajo tu encanto de... cebiche, turrón y picarones.

Como eres la capital, lo que pasa entre tus calles y plazas afecta al Perú entero, y en cuanto a la burocracia eres como la madre corrupta que fomenta y alienta con su mal ejemplo la descomposición de su prole. 
Hoy, mirándote el ombligo, celebras el día del pollo a la brasa, claro, esas minucias no te quitan la alegría ni las ganas de jaranear.
Así es Lima criolla
Como a todos, me da rabia lo que pasa, y deseo fervientemente...


... Salir de esta mierda


¡Qué chanchullo doctorcito!
marranada asegurada,
la trafa bien amarrada
con el congreso maldito

¡Qué buena la cochinada!
es así pues, hermanito,
se la hicimos bien bonito
a todita la gilada.

Acá mandamos nosotros,
los señores magistrados,
que muy bien atornillados
nos repartimos los fondos;

el que llega se atrinchera
y ya nadie más lo saca,
clavado como una estaca
tragándose lo que se pueda.

¡Encima se dan medallas!
se reparten los "honores",
se auto-nombran los mejores...
¡pero cuánta canallada!

" Es obra de los rojetes..."
nos advierten alarmados,
argumento alucinado
de los que hacen los aprietes.

¡Es obra de los corruptos
de todo pelo y color!
no me vengan, por favor,
a ofender con sus insultos.

Hay que sacarlos reclama
la sociedad indignada,
la que pide "casi nada"
cual si no entendiera el drama

porque lo que estamos viendo
es podredumbre total,
y seguro que al final
nos van a seguir jodiendo.

¡Que la reserva moral
la tiene nuestro Congreso!
Se atreven a decir eso,
o sea no estamos mal,

estamos peor, señores,
no tenemos uno solo;
negro, chino, blanco o cholo;
todos son unos traidores.

Me reclaman: qué propongo,
qué sugiero, a quién invoco;
que nos salve el monje loco,
la enfermera sin cabeza,

hasta el indio de Atun Irca,
o un porrito da ayahuasca;
la coca (la que se masca)
o un poto lleno de chicha;

lo que sea, lo que quieran;
el gato Félix, Fantomas,
la cosa no es para bromas:
hay que salir de esta mierda.
~

domingo, 8 de julio de 2018

La desvergonzada manipulación de la fe, según San Pablo y Jeff Sessions




Uno tranquilo, buscando en la lectura la elevación del espíritu, o al menos la paz que nos da una buena historia; pero como no se puede estar ajeno a los acontecimientos actuales, también hay que leer noticias y artículos, es así que me encuentro con que el fiscal general de los EEUU, para sustentar la macabra tarea de secuestrar y encarcelar niños, recurrió nada menos que al apóstol Pablo, San Pablo para los ilusos (o sea creyentes) que piensan que todo lo que se encuentra registrado en el famoso libro es verdadero y tiene que ser obedecido. Aquí la nota.
Si ese bendecido y esclarecido fiscal llamado Jeff Sessions cita al muy vivo Pablo de Tarso, creo que lo menos que uno puede hacer es verificar la cita: Romanos 13, y allá vamos:
Nos encontramos con que tiene catorce versículos, pero para no abusar, además que no los van a leer, solo voy a comentar los cuatro o cinco primeros: Para los más curiosos, aquí está completo.

Comienza su histórica epístola dando por sentado que los romanos son todos unos cojudos, de lo contrario no se entiende esa desfachatez que derrama generosamente línea tras línea, con una convicción que que más parece de convicto que de convencido.
"Sométanse", dice, a las autoridades porque éstas son establecidas por Dios ¡Huy! Ni antes ni ahora ningún dios hubiera puesto en ese lugar a los marranos que estamos viendo y no sólo allá sino por otras partes; y qué tan fuera de lugar está esa recomendación lo demuestra el hecho de que los pueblos siempre han tenido y ejercido el derecho a la rebelión.

Continúa explicando que quien se opone a la autoridad se opone a Dios, y por lo tanto ¡se condena! Ay, ay, ay, (pausado y con comas) no me haces reír santo Pablo porque tu chiste no tiene chispa ni salero. Así es que con cara de perro, continúo:

" Los magistrados no están para infundir temor al que hace el bien, sino al malo." Textual. Avisenle donde está el bacín, porque claramente está deponiendo fuera.

Ya no solo roza el ridículo sino que se zambulle completamente cuando aclara que no solo hay que temer el castigo sino también a la propia conciencia, y entonces es inevitable preguntarse ¿Tenía conciencia el susodicho Pablo? Porque si la tenía, no hay cómo explicar que se atreviera a escribir lo que escribió, y si no la tenía, está de más hacerle caso.

Lo que sirvió a tipos como Calígula y Nerón para hacer de las suyas, y luego a tantos reyes, reyesuchos y reyezuelos, cómo no iba a servir ahora a Donald HdP Trump para hacer lo suyo, y así, la absurda patraña escrita por Don Pablo, (ya no "san" porque nadie es menso) se quiere mantener vigente en esta nueva edad media que estamos viviendo. 

Termino de escribir, releo, pienso que esto no sirve para nada, porque lo primero que me van a criticar es que cómo me atrevo yo, un simple mortal, a interpretar y juzgar lo dicho por tan excelso y respetado (?) personaje. Y yo respondo, si uno se quita el prejuicio, no solo va a ver la intención, por no decir pendejada, en esa interesada epístola sino en muchas partes más, y ya no me refiero a un solo libro.

Nunca mejor dicho: Dios los cría y ellos se juntan. Se "arrejuntaron" Trump, Sessions y Pablo de Tarso. Qué Dios nos proteja.

- Entonces ¿Usted cree en Dios? porque no parece, oiga...

- En Dios sí, pero no en las religiones.

-ooOoo-


domingo, 1 de julio de 2018

Ella estaba irreconocible



Este es un caso que juega con esa distracción que a veces invade al hombre y se olvida de dónde está y hasta confunde a las personas con las que habla, aunque se trate de gente muy cercana. No es vejez ni Alzheimer, es pura y simple distracción.
Una hermosa dama (ya dije que todas lo son, pero en este caso hay que precisarlo bien porque es parte esencial de la trama) se encuentra con su poeta favorito y al verlo algo apagado por falta de inspiración, le propone un tema sobre el cual escribir, y muy coqueta pregunta si de la poesía que resulte, ella podrá decir que es suya, que esa poesía es de ella y solo de ella. Por supuesto, dice él; y accede gustoso con una sola condición que al final resulta innecesaria; deslumbrado no solo por la belleza física, que al final dicen que se la comen los gusanos (¡qué envidia!) sino sobre todo por esa personalidad que lo deja cautivado: una seguridad y aplomo revestidos de gracia y delicadeza que lo dejaron fascinado. Creía recordar a alguien así pero no estaba seguro, y como al caballo regalado no se le miran los dientes, a la suerte caída del cielo tampoco se le rebuscan detalles, aceptó gustoso la propuesta:

Escribo lo que quieras y lo pongo a tus pies, claro que sí, dijo el distraído, y compuso lo siguiente:



Una dicha inesperada*


Ella:
- Asi que no tienes tema
para ponerte a escribir,
yo te lo puedo decir
y será un lindo poema
y aunque con algo de pena
permíteme que consulte
y que te tome el apunte,
si escribes la poesía...
¿yo podré decir que es mía
a la gente que pregunte?

Él:
- No sólo la poesía
sino también quien la escribe,
y a dónde ésto derive
para pena o alegría,
yo muy ingrato sería
no saber reconocer
lo que me das con placer,
puedes decir lo que quieras
y contarlo a quien prefieras...
pero nunca a mi mujer.

Ella:
- ¿Qué te pasa mi tesoro
que no me has reconocido?
Te veo tan confundido
mas tus descuidos adoro,
soy yo la que te edulcoro,
soy tu amada y tierna esposa
a la que llamas graciosa,
la que conoce la gente,
a la que miras de frente,
a la que cuentas tus cosas.

Él:
- ¡Pero qué suerte que tengo
que justo ahora aparezcas!
y con tu brillo enceguezcas
a este tu amado borrego,
pero en verdad no lo niego
que diferente te ves,
con ese traje escocés
no te había conocido,
me parece, o has crecido...
¡estás para darte olés!
-ooOoo-


* Esta poesía fue publicada el 11 de Octubre de 2015 bajo el título "Décimas de bienvenida".