lunes, 5 de mayo de 2014

Sólo una poesía.

Natalie Wood - acrílico por Allen Glass
NATALÍ

Nos entendimos bien desde el comienzo 
a pesar que te veía inalcanzable,
eras casi como un sueño irrealizable
mas mi impulso de adorarte era inmenso.

Comprensiva con aquel recién venido
demostraste tu sentido tan humano
y en lugar de encontrarme un gesto huraño
tu sonrisa me hizo estar agradecido.

Fue corto nuestro tiempo, fue una pena
que la vida consiguiera separarnos
sin llegar aún la primavera.

Días hermosos, no hay como dudarlo,
la etapa que pasamos fue tan bella
que soy feliz con sólo recordarlo.
~ o ~


sábado, 3 de mayo de 2014

CONVERSACIÓN DE CAFÉ: Si Dios quiere y...


Si dios quiere y la virgen permite...


No puedo negar que la primera vez que oí semejante compuesto binario como condición para que algo se cumpliera o fuera posible, quedé sorprendido y alarmado de las consecuencias que pueden surgir de combinar palabras e ideas así nomás, porque sí, alegremente y sin meditarlas. ¡“Si Dios quiere y la Virgen permite...”! He oído cosas curiosas, cosas absurdas, cosas sorprendentes... ¡pero éso! Me parece que se merece una categoría aparte.



Para dejar clara mi posición respecto a la intervención divina en el quehacer diario de la humanidad y del universo todo, diré que no creo que Dios se ocupe personalmente de cada acontecimiento pequeño o grande de su creación. Imagino un Dios que ha creado un cosmos regido por leyes que Él mismo le ha impuesto, lo que me lleva también a no creer en los milagros, porque serían una transgresión a sus propias leyes.

No es un Dios ocioso que creó y ya ¡listo! a reposar. No, lo imagino compenetrado a tal punto con su obra que el universo es él mismo. Así no hay ociosidad ni relajo; o tal vez sigue creando universos infinitamente. Pero esas cosas ya escapan a lo que nos compete a nosotros: insignificantes para tanta enormidad y a la vez tan valiosos como los mundos o las estrellas.



Cada quien es dueño y señor de su libertad de creer o no creer. Defiendo la tesis del libre albedrío, siempre condicionado por las mencionadas leyes; que las conozcamos o no, ya es otro asunto. Así, haciendo uso de mi libertad de creer, no acepto la idea de un dios que, cual político deshonesto, cual autoridad espuria, cual mal policía, se exima a sí mismo de cumplir las leyes que según el orden establecido el universo entero debe acatar. Por éso no me es posible creer en los milagros.

- ¡Pero Dios es Dios y hace lo que quiere!

- Puede ser, pero yo en ese dios no creo.

- Y si se estuviera muriendo tu madre... ¿No suplicarías? ¿No desearías un milagro?

- Podría ser, pero éso no cambia nada de lo expuesto; sólo serviría para exponer la humana debilidad que tampoco me es ajena.


Si Dios quiere y la Virgen permite es una expresión alucinante que implicaría no sólo que Dios está supervisando continuamente y en detalle nuestros asuntos, sean importantes o banales, lo que, por más Dios que sea, sería una tarea no sólo abrumadora sino también innecesaria, dado que sus leyes lo regulan todo de la manera más justa, aunque muchas veces no lo entendamos. Pero lo que ya roza lo tragicómico es la segunda parte de la invocación: Si la virgen permite. ¿Insinúa tal vez que podría darse el caso de que aunque Dios quisiera algo, la virgen tendría poder de vetarlo? ¡Qué es éso! ¿Y cuál sería la condición desde la cual actuaría de juez supremo? ¿Como madre o como esposa? Porque Dios Padre engendró en ella al Dios Hijo, entonces tiene esa diferente condición dependiendo de a cuál de los dos dioses se refiera, que son dos de las personas que conforman la Santísima Trinidad; a la tercera persona, que sería la paloma del espíritu santo, la dejo tranquila... más para sosiego nuestro que de Ella, por las dificultades que nos causan sólo dos de las tres personas que articulan al Único Dios Verdadero de una religión que a pesar de esa pluralidad se sigue considerando monoteísta. Y ya de los santos ni hablemos; vienen a ser una especie de dioses de segunda categoría (antes había semidioses), pero con derecho a adoración diferenciada según de cuál de ellos se trate y hasta con prestigio propio y cofradías separadas y a veces hasta enfrentadas; piadosamente, éso sí. 

- Los santos son para servir de ejemplo, no para adorarlos.

- En éso estamos de acuerdo... San Judas por ejemplo...

- ¡San Judas! ¡No me jodas! ¡Cómo va a ser santo ese traidor!

- ¡No hombre... éste es otro!

- ¿Otro Judas? ¿¡Hay otro Judas!?

- Sí... era un nombre muy común en esos tiempos, dicen algunos que San Judas era primo de Jesús, lo que no está comprobado, pero sí fue uno de los doce apóstoles. Después de la que se mandó el otro Judas, el famoso, el de Iscariote (una isla), el malo, el que dicen que se colgó de un árbol y sus entrañas se desparramaron... ¡qué raro! Después de éso, ya nadie quiso ponerle ese nombre a ninguna criatura, no sólo humana. Ya nadie se llama Judas, se acabaron los Judas... por lo menos de nombre, porque los sigue habiendo en cantidades considerables y en casi todos los estratos de la sociedad.



Imaginemos lo siguiente:


En la escuela:

- ¿Nombre del niño?
- Judas Iscariote Ramírez Díaz.
- ¡Nooooooo!



En el cuartel:

- ¿Qué hace aquí Sargento Judas?
- Me envía el comandante para hacer una inspección y redactar un informe.
- ¡Gulp!



En la oficina:

- Aquí les presento a su nuevo compañero de trabajo: Judas Demerd.
- ¡... que lo parió!


Parece que ya no hay lugar para un Judas, desde ese aciago día y hasta la actualidad, el nombre a quedado marcado con el estigma de la infamia; y el otro, San Judas Tadeo, ha tenido que soportar tal cantidad de vejámenes gratuitos por causa del desconocimiento de su persona, que ya sólo por éso se le podría considerar santo. Ejemplo de paciencia y comprensión. Aunque así de muerto, cualquiera aguanta, hasta yo.



- ¿Es el santo patrono de los mecánicos, entonces?

- No dije compresión... dije comprensión.



Hoy en día, la tradición católica lo venera como el santo de las causas difíciles y desesperadas*. O sea que en estos días difíciles y desesperados, tiene más trabajo que nunca, pobre santo... y encima con ese nombre.
Bueno, si Dios quiere y la Virgen permite, estaré publicando este artículo en mi blog... si lo leyeron, ya pueden imaginarse que Él quiso verlo publicado... y que la Virgen lo permitió.

Estoy salvado entonces.
Y gracias a San Plácido, porque la tarea no fue tan ardua como para tener que recurrir a San Judas Tadeo. Judas a secas, no; ni para los amigos. 
~ o ~



* ¿Y cuál es el santo de las causas fáciles que a nadie agobian? ¿Será San Plácido? A ése nadie le reza pero se la pasa de maravilla. 
. 

jueves, 1 de mayo de 2014

Escribiendo y jugando con Julio Cortázar.

Caricatura de Julio Cortazar, hecha por el pintor, ilustrador, artista y caricaturista peruano, Àngel Hoyos, nacido en la ciudad de Sullana en Piura. Imagen tomada de anselo.deviantart.com

  UNA CUÁDRUPLE INVENCIÓN

 

 

Es interesante cómo en cada persona una misma palabra puede evocar distintos pensamientos. Por ejemplo: perro, para mí es una palabra agradable que evoca a los diferentes cánidos con los que he pasado inolvidables momentos; es sinónimo de fidelidad, alegría y honestidad a toda prueba; éso es perro para mí. Entiendo que para muchos puede ser parecido, como también todo lo contrario, porque suele usarse como un insulto (extraño proceder del hombre y que no habla muy bien de él, siendo que el perro lo acompaña fielmente desde las cavernas): ¡Eres un perro! Vaya, es una grave ofensa, un insulto inocultable, perro es en este caso el traidor, el inhumano, el cruel, el malo (curiosamente nada de ésto se encuentra en dicho animal). Creo que el ejemplo que he tomado es el más elocuente para lo que quiero expresar. Lo mismo pasa con muchas otras palabras: penumbras por ejemplo, puede despertar temores en unos; gratos recuerdos y placidez en otros; viaje: puede ser aventura, emoción, felicidad, pero también incomodidad, molestias, incertidumbre y angustias. Así entendemos que las palabras las usan los psicólogos y psiquiatras como instrumentos para los análisis o diagnósticos de quienes van a consultarlos; que con su ciencia consiguen auscultar la intimidad de la persona, seguramente mucho más que alguien no versado en esos asuntos. La poesía puede ser una manera de conocer a fondo a quien escribe, siempre que se sepa interpretar la verdadera motivación, lo que mueve al escritor, por lo menos; pero sin ser muy entendidos ya notamos lo que el poeta siente, imagínense entonces lo que un profesional pueda encontrar en los versos.
Bueno, este preámbulo se debe a que quise hacer un experimento; tenía ante mí, debido puramente al azar, un poema de Julio Cortázar. Me gustó su rima, además de su contenido y como otras veces, la curiosidad me tentó a hacer uno similar, para ver qué salía. Voy a copiar la forma, me dije, observando que se trataba de un soneto, o tal vez un sonetillo porque los versos no son endecasílabos sino más cortos, eneasílabos (nueve sílabas). Averiguando al respecto, encontré que hasta ocho sílabas se considera arte menor, y desde nueve para adelante ya es arte mayor, entonces no hay duda, se trata de un soneto de versos eneasílabos. Y esta vez quise ir un paso más allá de lo hecho anteriormente: usar la misma palabra final de cada verso que el poeta usó en su soneto, que es éste, se titula Doble Invención, y es muy bello, por cierto:

DOBLE INVENCIÓN
-Julio Cortázar-

Cuando la rosa que nos mueve
cifre los términos del viaje,
cuando en el tiempo del paisaje
se borre la palabra nieve,
-
habrá un amor que al fin nos lleve
hasta la barca de pasaje,
y en esta mano sin mensaje,
despertará tu signo leve.
-
Creo que soy porque te invento,
alquimia de águila en el viento
desde la arena y las penumbras,
-
y tú en esa vigilia alientas
la sombra con la que me alumbras
y el murmurar con que me inventas. 




Él la inventa a ella y al final, ella lo inventa a él. Hermoso pensamiento, de allí el nombre del poema: los dos se inventan en una Doble Invención.


Voy a mi experimento: Tomo entonces las terminaciones de cada verso, la palabra con que termina cada verso y las acomodo aquí en una lista; veré qué me inspiran a mí, con mi propio bagaje, con mi carga positiva y negativa, después de leer a Julio Cortázar y mezclando éso con lo vivido, con lo sentido, con lo leído, con lo sufrido y con lo gozado en mi bienaventurada existencia. Bienaventurada porque así es como la quiero ver, la realidad es, finalmente, lo que uno cree que es.

Las palabras finales de cada verso son éstas:

mueve
viaje,
paisaje
nieve,

-
lleve
pasaje,
mensaje,
leve.

-
invento,
viento
penumbras,

-
alientas
alumbras
inventas.

-

Doble Invención la tituló Cortázar, siendo la mía una derivación de ésa y también un invento, sin duda, pues la llamaré, con cierta lógica, Cuádruple Invención; las dos primeras son de él y de su amada, la mía es la tercera y la cuarta y última, la de mi amada musa. Entonces:



CUÁDRUPLE INVENCIÓN
-Ricardo Kajatt Súmar-

Es el amor el que me mueve
sin importar a donde viaje
ni que tan gris sea el paisaje,
sea desierto o sea nieve.
-
Será muy poco lo que lleve
y a nadie pagaré pasaje,
me anima tu último mensaje
que mi dolor hizo más leve.
-
En mis sueños tu rostro invento
que ya despierto borra el viento
dejando todo entre penumbras;
-
mas adivino que me alientas
y mi incierto camino alumbras,
mientras también mi faz te inventas.
-
Hasta allí me llevó Julio con su bello poema; a imaginar una mujer que me ama sin conocerme aún, al igual que yo a ella, y nos inventamos uno al otro, nos creamos mutuamente. Ojalá que al encontrarnos no suceda que el invento resultó tan diferente a la realidad que tenga que hacer yo solo el viaje de regreso. 
Y a ver si un psicólogo, o mejor aún una psicóloga, me puede decir algo al respecto... mientras no me pidan que deje de escribir, está todo bien. 
~ o ~