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| Foto de esa noche mágica |
Nunca me había pasado y ahora no sé cómo explicarlo: me enamoré de la Luna.
Estaba conduciendo de noche, el cielo casi sin nubes dejaba ver las estrellas, cuando en un giro hacia la izquierda (puede ser una señal) me di de frente con ella, estaba hermosa, las pocas blancas nubes que había en el cielo la rodeaban en un cortejo de más o menos 270 grados (la circunferencia completa tiene 360) o sea que era como un abrazo acogedor pero no completamente envolvente. No sé qué me pasó pero la amé como nunca antes había amado, a nadie, menos a ella, a la Luna, que para mí era nada más que una cosa importante, sí, luminosa, vital y esencial para la vida en la tierra, pero cosa al fin; también sus cráteres, los mares y demás accidentes eran solo datos fríos; las fases, los horarios, los eclipses, eran simples mediciones; la ausencia de ella por unos días me era indiferente; pero ahora me doy cuenta de que sí la veía. No había una sola noche en que no la mirara si estaba en la parte visible de la esfera, demorando en ello incontados minutos.
Pero amor, deseos de abrazarla, amarla, desear que sea feliz, que brille para todos aunque sintiendo que era solo para mí; eso no me había pasado antes.
No estaba drogado ni borracho, en plena posesión de mis facultades la vi como si fuera la primera vez: luminosa, rodeada de nubes que si eran blancas era por su luz, prestada del sol, nos dicen; pero ella, la Luna, la transforma en propia.
No es cualquier espejo ni objeto que refleja luz, es la Luna, mi nuevo y puro amor. Intocada (esas naves que se posaron en ella o la circundaron, no son nada) pura, limpia, y con una blanca luz que es una forma de amar, En el campo o en la oscuridad, sale la Luna y no la puedes ignorar, así pasó siempre; pero ahora la amo.
Espero ansioso la noche para verla, mirarla, pensar en ella como quien piensa en una amada lejana, estoy seguro de su amor... sino, no saldría más: si sale entonces soy correspondido, o sea que puedo decirlo y gritarlo: La Luna me ama y yo a ella.
Entonces vinieron por mí y no la he vuelto a ver, encerrado en esta habitación de paredes acolchadas y sin ventanas.
Luna... sácame de aquí...
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